Vidas de Cristal reúne 26 fotografías realizadas en distintos lugares del mundo a lo largo de muchos años. Son rostros y escenas que hablan de fragilidad, pobreza, discapacidad, cuidado, infancia, migración, vejez y pertenencia. Pero, por encima de todo, hablan de personas.
La exposición se articula en cinco espacios: Mírame, El lugar también nos hace frágiles, Cuando necesitamos de otros, No dejar caer y Pertenecer. Un recorrido que invita a detenerse, mirar sin etiquetas y descubrir aquello que suele quedar oculto tras una primera impresión.
El recorrido concluye con un epílogo pictórico de Pedro Baos, que prolonga en otro lenguaje una idea esencial de la muestra: mirar no basta; a veces cuidar significa permanecer y otras, ponerse en camino.