Infancia sin tiempo
En un poblado de Guinea Ecuatorial, una niña participa en la preparación de la comida. El fuego, el puchero, las maderas y un haz de luz que atraviesa el espacio convierten una tarea cotidiana en el centro de la fotografía.
En muchos lugares, los niños se incorporan muy pronto a las labores de la vida familiar. Ayudar, recoger, cocinar o cuidar forman parte de una cotidianidad diferente a la que conocemos en otros contextos.
La imagen no pretende juzgar esa realidad, sino detenerse ante ella.
Infancia sin tiempo habla de esas fronteras casi invisibles entre jugar, aprender, ayudar y comenzar demasiado pronto a compartir las responsabilidades de los adultos.
