Soledad impuesta
En un barrio humilde de Cuba, un hombre mayor permanece sentado junto a su vivienda. Algunos objetos de uso cotidiano a su alrededor hacen visible la precariedad material en la que transcurre la escena.
No conocemos sus pensamientos. Su mirada, sin embargo, basta para detenernos.
La fotografía habla de una fragilidad que no siempre puede medirse: la soledad. Especialmente aquella que aparece cuando la edad, las dificultades económicas o las circunstancias de la vida van reduciendo los vínculos con los demás.
Nadie debería convertirse en invisible por hacerse mayor.
Soledad impuesta es una invitación a preguntarnos cuántas personas continúan ahí, muy cerca de nosotros, esperando simplemente que alguien vuelva a verlas.
