Inocencia y curiosidad
En Guinea Ecuatorial, una niña sentada en una silla de ruedas descubre el pequeño crucifijo que cuelga del cuello de una religiosa y lo toma entre sus dedos.
La religiosa se inclina hacia ella. La niña observa el objeto.
No conocemos el significado que tiene para ella ese gesto ni necesitamos atribuirle ninguna creencia. Lo que sí podemos observar es la curiosidad, la cercanía y la atención compartida durante unos segundos.
La fotografía convierte un detalle mínimo en el centro de la escena: una mano que descubre, otra persona que se aproxima y dos mundos que se encuentran a la misma altura.
A veces cuidar comienza precisamente así: inclinándonos lo suficiente como para poder mirar al otro de cerca.
